Y en los días de Sol
y en las noches de Luna
y en el cielo estrellado
siempre me brillas,
maravilla encendida.
Qué rojas son tus mejillas
Qué suaves tus labios
Qué entregado tu cuerpo
Qué hermosa es tu alma
que me mece por la vida.
Lluvioso y frío esta mi desanimo
y lo olvido cuando camino
por los montes de tu envergadura
donde nace el amor que entregas
en cada beso con el palpitar
que roza mi cuerpo y me regala
los sentires de tu alma...
Por allí me pierdo y olvido
hasta por donde está el camino
pues sólo tus abrazos espero.
El alma de las palabras
recorre los intersticios
con sentires no ficticios
que sobre papeles labras
con la pluma que las cabras
encontraron en las peñas
donde casi te despeñas
cuando buscabas estelas
de las hermosas estrellas
que brillan entre las cañas.
¿Estás segura de que soy un hombre?
Quizás sólo sea el espectro de una sombra
que sobrevuela por las esencias de la tierra
con el galopar de los desgarros que ensalman
las almas encadenadas en las puertas del averno...
Flor de invierno
que me traes
el calor de la primavera
en los secos fríos
que me encierran
los pensamientos
entre las flores
que despuntan
en los macizos
que pasean el bulevar
con el candor del amar...